Precioso Parque Nacional donde se entremezclan el bosque andino primario de montaña, las áridas tierras de aspecto lunar de las alturas, y alguno de los pocos glaciares que aún existen en el país
Su máxima altitud es el Nevado del Ruiz (5.321 m), famoso por su trágica erupción de 1985. Hoy en día sigue todavía activo. Nuestra intención era precisamente ascenderle pero algunos problemillas burocráticos nos lo impidieron…
El plan comenzaba durmiendo en el hotel Termales del Ruiz, situado a 3800 m., para ir aclimatándonos. Al día siguiente madrugaríamos e intentaríamos subir al Nevado.
A este hotel se llega bien en coche y resulta ideal para aclimatar. También para rodar películas de terror, y pasar frío pero no nos quejamos, en la calle habríamos estado mucho peor. Hay que decir a su favor, eso sí, que la gente que lo lleva es muy amable, se come bien y, además, tiene una piscina de agua llegada directamente de alguno de los volcanes que está a 45º o más ¡una maravilla!. La calefacción sólo existe dentro de la cama y consiste en llenarla de botellas de plástico rellenadas con agua del manantial de la piscina… para alucinar ¿no?.
La noche un poco movidita por la temperatura y sobre todo por la altura, que nos provocó dificultad para conciliar el sueño y algún dolor de cabeza. Gracias a esto en parte madrugamos y en 40 minutos estábamos en el Chalet Arenales, punto de entrada al parque. En este punto hay que registrarse y pagar una entrada, que es más cara para los extranjeros. Fue aquí donde nos explicaron que para ascender a la cima del Nevado del Ruiz había que sacar un permiso que tardaba en llegar unos 15 días (tenedlo en cuenta). Así que ¡nuestro gozo en un pozo!, pero es que no habíamos conseguido esta información antes en ningún sitio, a pesar de buscarla…
En fin, en este punto te asignan un guía que te acompaña y explica algunas características del parque. Entran muchas personas, la mayoría son colombianas que quieren tocar lar nieve por primera vez. Muchos no van preparados físicamente, ni abrigados, asi que lo pasan mal, pero el premio les merece la pena. Para alguien que esté acostumbrado a pasear por las montañas no es un espectáculo agradable, pero quedémonos con el paisaje alucinante.
Como a nosotros tocar la nieve nos daba igual hablamos con el guía para ascender algún pico y nos recomendó el Cráter de la Olleta de 4900 mts. Es un cono perfecto en cuyo centro hay un cráter, que desgraciadamente no pudimos ver porque se metió la niebla. No tuvimos mal de altura y el ritmo de la corta ascensión fue bueno. Después de ascender el cráter bajamos y seguimos con el coche por las pistas de cenizas y rocas volcánicas hasta el Refugio , pequeña construcción en cuyos alrededores hay alguna que otra pared vertical que se puede escalar en estilo alpino.
Tras está parada continuamos hasta el Cisne, mezcla de bar, refugio y sala de estar. Antiguamente había un hotel pero las fuerzas de la naturaleza se lo cargaron. No hace muchos años el glaciar empezaba aquí, a 4900 m., pero el calentamiento de la tierra ha retrasado el inicio del glaciar hasta los 5100 m . El ambiente es muy frío y la visibilidad ese día nula. La nieve estaba además muy sucia de tantas pisadas como llevaba. Nos tomamos un “agua de panela” bien calentita y nos bajamos a nuestro querido pero frío hotel.
Al tercer día… volvimos para Medellín.
Conclusión: espectaculares paisajes, demasiada gente paseando sin gusto por la montaña y buenísimos ratos en el hotel por lo surrealista de la situación…
